5 amigas, 1 ciudad 🏰

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Esta semana dejamos los apuntes, los exámenes y el estrés universitario en pausa para vivir una aventura que llevábamos meses soñando, visitar Praga las cinco juntas. Maletas pequeñas (pero llenas de outfits), muchas ganas de descubrir una nueva ciudad y la promesa de crear recuerdos que contaremos una y otra vez.

Nuestro viaje empezó en el aeropuerto de Málaga, todavía medio dormidas pero con muchísima ilusión. Volamos a primera hora de la mañana, una decisión clave para aprovechar el día desde el minuto uno.

El vuelo fue corto y tranquilo. Algunas dormimos y otras no paramos de hablar de todo lo que queríamos ver. Al llegar a Praga desde el aeropuerto al centro usamos transporte público, fácil y barato, aunque al principio nos subimos al tranvía dudando si era el correcto (spoiler: sí lo era), dejamos las maletas y salimos directas a explorar, todavía un poco desubicadas pero con muchísimas ganas.

Nuestra primera parada fue para comer en Havelská Koruna. Pedimos goulash y queso frito. Llegamos con tanta hambre que prácticamente no hablamos hasta terminar el plato. Fue nuestro primer “esto sabe mejor porque estamos de viaje”.

Uno de los grandes aciertos del viaje fue hacer un free tour por Praga el primer día para situarnos. Caminamos por la Plaza de la Ciudad Vieja, vimos el Reloj Astronómico, el exterior del Antiguo Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora ante Týn.

El guía nos contó historias curiosas que nos hicieron mirar la ciudad con otros ojos. Además, fue el momento en el que nos dimos cuenta de que caminaríamos muchísimo esa semana, pero también de que merecería la pena.


💡Consejo sincero: haz el free tour nada más llegar, aunque estés cansada. 
Luego lo agradecerás. Después del tour, volvimos a la Plaza de la Ciudad Vieja ya sin prisas. Esperamos frente al Reloj Astronómico (sí, había mucha gente y sí, grabamos el momento aunque luego casi no se vea nada). Después nos sentamos en una terraza a tomar algo, viendo pasar turistas, músicos y carruajes, comentando lo bonito que era todo y lo rápido que se nos estaba pasando el tiempo.


Antes de seguir, entramos a la Municipal Library of Prague, un lugar tan tranquilo que casi parecía irreal después del ruido de la plaza.

Al día siguiente madrugamos para cruzar el Puente Carlos con menos gente. Aun así, había turistas, músicos y ese ambiente especial que lo hace tan famoso. Subimos a la Old Town Bridge Tower y las vistas nos compensan totalmente el esfuerzo.



Al cruzar el puente llegamos a Malá Strana, donde paseamos sin rumbo fijo, entramos en tiendas pequeñas y compramos recuerdos más originales. Fue uno de esos momentos del viaje en los que no tienes prisa por llegar a ningún sitio.


A la hora de comer fuimos a Pork’s, uno de los restaurantes más recomendados. Pedimos el famoso codillo asado, enorme, jugoso y perfecto para compartir. Cuando lo trajeron a la mesa nos miramos pensando: “¿de verdad vamos a poder con esto?”. Spoiler: pudimos.

Después caminamos hasta la Isla Kampa, donde nos sentamos un rato a descansar, y terminamos en el Muro de John Lennon, haciéndonos fotos, leyendo mensajes y dejando volar un poco la imaginación.

El día del Castillo de Praga fue intenso. Entramos temprano, visitamos la impresionante Catedral de Praga y recorrimos el Callejón del Oro, uno de los rincones que más fotos nos dio.

A mitad del recorrido paramos a comer algo sencillo. Estábamos cansadas, pero felices. De esas veces en las que te duelen los pies, pero no te importa.

💡Consejo: lleva zapatillas cómodas y agua. Tu yo del futuro te lo agradecerá.

Este viaje empezó con sueño en un aeropuerto y terminó con un blog lleno de recuerdos. Praga nos regaló paisajes increíbles, pero lo mejor fue compartirlo todo juntas, perdernos, cansarnos, reírnos y disfrutar de cada momento.

Porque al final, los viajes no se miden en kilómetros, sino en recuerdos compartidos. Praga nos regaló risas, fotos infinitas, mucha historia y recuerdos que se quedarán con nosotras para siempre. Viajar con amigas hace que todo sea más intenso, y esta ciudad fue el escenario perfecto para una semana inolvidable.

Si estás pensando en un viaje europeo con amigas, Praga es un SÍ rotundo.


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