La Isla de Tenerife

 

TENERIFE

AGP-TNF(N): Empieza nuestro viaje por la Isla


Nuestro viaje comenzó en el aeropuerto de Málaga, con mucha emoción y muchas ganas de despegar hacia nuestro destino, nos íbamos durante 6 días.

El viaje en avión duró 2 horas más o menos, se nos hizo bastante corto ya que íbamos todas hablando sobre los sitios nuevos y bonitos que vamos a visitar, los planes que vamos a hacer y ¡lo bien que nos lo vamos a pasar! 

En poco tiempo de despegar, ya dejábamos de ver la península y estábamos volando sobre el mar Atlántico, se veía muy bonito. ¡Teníamos muchas ganas de llegar!

Fuimos a finales de Junio, después de terminar todos los exámenes, por lo tanto hacían muy buenas temperaturas.


Al llegar a Tenerife, el clima, el sol y el ambiente ya daban la sensación de estar en un lugar diferente, dando inicio a unos días llenos de experiencias nuevas.

Santa Cruz de Tenerife: Vida urbana y cultura


Uno de los primeros lugares que visitamos fue Santa Cruz de Tenerife, ya que el apartamento que reservamos estaba en el centro.

Al dejar las maletas en el hotel, recorrimos la ciudad y descubrimos espacios como la Plaza de España, la fuente con las letras de la ciudad, las calles peatonales con mucha variedad de tiendas, el gran parque García Sanabria… ¡Nos pareció una ciudad preciosa!

También vimos el auditorio de Tenerife, que destaca como uno de los edificios más representativos de la ciudad. Se veía muy bonito porque lo vimos desde una piscina natural.

En esta zona también empezamos a conocer la gastronomía canaria a lo largo de todo el viaje, probando platos tradicionales como las papas arrugadas con mojo, queso asado con mojo, la ropa vieja, el gofio, y de postre barraquito.
¡Todo buenísimo!


Playas de Tenerife: Arena volcánica y aguas tranquilas


Las playas son la parte de Tenerife que más nos ha gustado, ya que algunas son de arena negra volcánica, como la Playa de Benijo. Nos gustó tanto porque ofrecen paisajes muy distintos a los habituales que vemos en nuestra ciudad.

También visitamos playas de arena clara como Las Teresitas, rodeada de palmeras y con aguas calmadas, ideales para tomarnos un descanso. 

Fuimos casi todas las mañanas de los días que estuvimos en el viaje, ya que una de las playas estaba cerca del hotel. Así teníamos todas las tardes libres para hacer cualquier plan.


Además de las playas, fuimos a algunos charcos, que son piscinas naturales creadas por la lava volcánica donde el mar se filtra y forma agua cristalina. Son muy bonitos, ya que el color del agua del mar se ve distinta y más clara dentro de estos charcos.


El Teide y el atardecer desde el mirador

Uno de los últimos días del viaje, subimos a un mirador, el mirador de La Tarta, donde se veía el Teide para ver el atardecer. Fue una experiencia inolvidable, sus paisajes volcánicos y su entorno natural hacen que parezca un lugar irreal, fuera de la Tierra. 

Los colores del atardecer eran preciosos y vimos el mar de nubes que se crea abajo, nos gustó mucho verlo desde ahí arriba.

Mientras veíamos las vistas, nos estábamos comiendo unos bocatas que nos preparamos, sentadas en un banco del mirador, y obviamente sacamos un montón de fotos. ¡Estábamos a casi 2.000 metros de altura! Aún así, mereció completamente la pena, es un lugar increíble.


Siam Park

Durante el viaje, el Siam Park fue una parada imprescindible. El parque acuático ofrece atracciones para todos los gustos, desde zonas relajadas hasta toboganes llenos de adrenalina, convirtiéndose en una experiencia diferente que equilibra el lado más natural y cultural del viaje.

Ya que estábamos visitando Tenerife, teníamos muchas ganas de ir a este parque acuático. Además, se podían sacar las entradas allí directamente, y eso hicimos. Dentro del parque habían muchos sitios para comer, nos quedamos allí todo el día.

Nos lo pasamos súper bien, nos montamos en casi todos los toboganes que había. Lo mejor es que había algunos toboganes de 5 personas en un flotador, ¡por lo que nos podíamos subir todas!





Vuelta a Málaga: Nostalgia y recuerdos

En el viaje de vuelta a Málaga tuvimos una sensación de nostalgia por dejar atrás la Isla, estábamos muy felices por todo lo que habíamos vivido, pero a la vez con mucha pena de habernos ido. 
En el avión, no parábamos de mirar las fotos, recordar anécdotas... Era como que no queríamos que se acabara todavía.


Teníamos la sensación de haber aprovechado cada día al máximo. Disfrutamos mucho de las playas, de los paisajes tan bonitos, de los atardeceres que parecían de película y, sobre todo, de todos los momentos juntas. Hubo risas, tonterías nuestras y también momentos de relax simplemente mirando al mar. Todo eso hizo que el viaje fuera mucho más que unas vacaciones.

Volvimos cansadas, sí, pero con el corazón lleno. Para nosotras no solo era un destino más en el mapa, era un sitio donde vivimos cosas especiales ¡y volveríamos a ir mil veces!

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