Portugal


 

Ruta por el Sur de Portugal:

Albufeira, Lisboa, Lagos y Faro


DÍA 1

Nuestra ruta empezó en Albufeira, un lugar muy conocido por sus playas enormes y su ambiente animado. La playa principal es Praia dos Pescadores, que está justo al lado del casco antiguo.

Desde arriba se ve una mezcla muy bonita de casas blancas, arena dorada y el mar.

También visitamos la famosa Praia de Sao Rafael, una playa preciosa con rocas en el mar y agua cristalina, ¡nos gustó mucho!



Una de las cosas más divertidas fue caminar por las calles del centro, llenas de tiendas, bares y música. Es un sitio con muchísimo ambiente, sobre todo por la noche.

Aquí probamos algo muy típico:

- Cataplana de pescado y marisco: un guiso de pescado y marisco con tomate, cebolla y especias que cocinan en una olla metálica especial.

- Sardinas a la brasa.

En el restaurante que estuvimos, nos atendieron muy bien, los camareros eran muy amables.

Por la tarde de ese mismo día, hicimos algo que recomendamos muchísimo si venís por esta zona: kayak por las cuevas del Algarve.

Remamos por zonas con formaciones de roca increíbles, pasando por arcos naturales y pequeñas playas escondidas. Uno de los sitios más famosos es la Algar de Benagil, una cueva gigante con un agujero en el techo por donde entra la luz. ¡Era todo precioso y nos lo pasamos súper bien! Esta cueva se encuentra entre Carvoeiro y Armanção de Pêra, y sólo se puede entrar por el mar.

Dos de nosotras intentaron remar a la vez… en direcciones contrarias, por lo que el kayak giró en círculos mientras el guía se reía de nosotras. ¡Es difícil ir coordinadas al principio!


DÍA 2

Nuestro siguiente destino fue Lisboa, una ciudad llena de historia y rincones preciosos. Tuvimos que coger un barco desde Albufeira a Lisboa, que nos dejaba en el puerto de la ciudad, muy cerca del centro.

Empezamos el día recorriendo el barrio de Alfama, el más antiguo de la ciudad. Sus calles estrechas, balcones con plantas y casas de colores tienen muchísimo encanto. Además, por allí pasaban los típicos tranvías rojos y amarillos, por eso nos gustó tanto.
Mientras caminábamos, vimos un montón de tiendas de souvenirs donde vendían imanes super bonitos con relieve, postales y cosas típicas.

Después, seguimos paseando por el centro, disfrutando del ambiente y de las calles tan bonitas, hasta que llegamos al famoso arco enorme, el Arco da Rua Augusta, que es impresionante en persona.
Está en una plaza muy grande y bonita, cerca del río Tajo, así que aprovechamos para hacer fotos y quedarnos un rato por allí.

Antes de irnos, subimos a uno de los miradores (hay muchos en Lisboa) y las vistas eran increíbles: tejados rojos, el río Tajo y el famoso puente. ¡Nos encantó esta ciudad!

Lo mejor de esta zona fue probar los famosos Pastéis de Belém. Probablemente sean los mejores dulces que hemos probado viajando, ¡estaban buenísimos! Nos llevamos un par de ellos más en una caja para que nuestras familias lo probaran.


DÍA 3

Después de visitar la gran ciudad, decidimos estar más tranquilas visitando pueblos pequeños. Fuimos a Lagos, uno de los sitios más bonitos del Algarve. Nada más llegar entendimos por qué tanta gente habla de este lugar: playas con agua azul intenso, acantilados y un ambiente súper relajado.

Estuvimos paseando por sus calles llenas de tiendas, de cafeterías... Y llegamos a uno de los sitios más impresionantes, la Ponta da Piedade, un conjunto de formaciones rocosas increíbles y acantilados. Las vistas allí son increíbles, bajamos por unas escaleras largas hasta el mar para ver las playas desde abajo y mereció muchísimo la pena.




Por la noche cenamos en el centro del pueblo, que tiene calles pequeñas llenas de restaurantes y luces. Probamos:

- Bacalhau à brás: bacalao con patatas y huevo.

- Cataplana de marisco.

- Y obviamente pasteles de nata de postre.


DÍA 4

Uno de los sitios más impresionantes del viaje fue Praia do Beliche, cerca de Sagres. Es una playa rodeada de acantilados gigantes y con un ambiente mucho más tranquilo que otras del Algarve, cuando llegamos no había casi gente. Para llegar tuvimos que bajar bastantes escaleras... ¡y luego subirlas!, pero cuando vimos el paisaje entendimos que había valido totalmente la pena.

El agua estaba fría, pero aun así nos bañamos. Después nos quedamos un rato simplemente sentadas en la arena mirando el mar. Había gente haciendo surf, ya que en esas playas hay bastantes olas y nos quedamos viendo cómo lo hacían.

El sitio era precioso, además, nos pilló que estaba atardeciendo, por lo que vimos el sol bajar.


DÍA 5

Otro lugar que visitamos fue Faro, la capital del Algarve.

Tiene un casco antiguo pequeño pero muy bonito, rodeado por murallas. Nos gustó mucho pasear sin rumbo por sus calles tranquilas. Fuimos a visitar el puerto, y con un helado nos sentamos en un banco a ver las vistas del mar mientras hablábamos de lo que más nos gustó de todo lo que habíamos visitado durante el viaje.

Aunque todavía nos quedaba el último destino: Cabo de San Vicente. Es un lugar increíble, no podíamos quedarnos sin visitarlo. Es conocido por ser uno de los puntos más al oeste de Europa, y la verdad es que se siente especial estar ahí, con el mar delante, los acantilados gigantes y el faro.

Fuimos a ver el atardecer, se veía el cielo rosa, y mientras lo veíamos, nos sentamos cerca de los acantilados y nos comimos una hamburguesa de unos puestos que habían allí, ¡el mejor plan! Sacamos un montón de fotos, aunque el viento era muy fuerte y salíamos despeinadas, pero fue un momento muy bonito.

Al volver al apartamento, nos dio mucha pena porque ya al día siguiente volvíamos a Málaga, pero siempre lo recordaremos como un viaje increíble.

Viajar por el Algarve y Lisboa fue una experiencia increíble, hemos visto playas espectaculares, pueblos con muchísimo encanto, hemos probado comida deliciosa y, lo más importante, ¡mil momentos divertidos viajando juntas! La combinación perfecta.

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