Lanzarote

 

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Día 1: Llegada y visita a Playa Papagayo

El primer día llegamos por la mañana a Lanzarote y fuimos directamente al apartamento para dejar las maletas. Después de comer algo, decidimos ir a Playa de Papagayo, una de las playas más famosas de la isla.

La playa nos impresionó muchísimo porque el agua era súper transparente y de color azul turquesa. Pasamos toda la tarde allí tomando el sol, bañándonos y haciendo fotos.

Lo que más nos gustó fue quedarnos hasta el atardecer. Ver el sol escondiéndose con los acantilados de fondo fue uno de los momentos más bonitos del viaje. Nos hicimos un montón de fotos, el paisaje parecía una postal.

Por la noche fuimos a cenar a una zona cerca del puerto y dimos un paseo tranquilas antes de volver al apartamento a descansar.


Día 2: Parque Nacional Timanfaya y los volcanes

El segundo día madrugamos porque íbamos a visitar el Parque Nacional de Timanfaya, que era uno de los sitios que más ilusión nos hacía ver.

Nada más llegar vimos un paisaje totalmente diferente a cualquier otro lugar donde habíamos estado. Parecía otro planeta, lleno de tierra volcánica, montañas negras y colores rojizos. Hicimos la ruta por los volcanes y aprendimos muchas cosas sobre las erupciones volcánicas que ocurrieron hace muchos años en Lanzarote.

También vimos demostraciones de cómo el calor sigue saliendo de la tierra, como cuando echaron agua y salió vapor de repente. Nos sorprendió muchísimo.

Después montamos en camellos, que fue una de las experiencias más divertidas del viaje. Al principio nos daba un poco de miedo porque se movían bastante, pero al final nos reímos muchísimo todas juntas.



Día 3: Lago Verde y pueblos de Lanzarote

El tercer día fuimos a visitar el famoso Lago Verde. Nos llamó mucho la atención porque el agua tiene un color verde muy intenso por las algas y contrasta muchísimo con las rocas negras volcánicas y el mar azul.

Estuvimos bastante rato haciendo fotos porque era uno de los paisajes más bonitos de todo el viaje. Además, hacía muchísimo viento y nos reíamos porque casi se nos volaban las gorras y el pelo salía fatal en todas las fotos.

Después fuimos al pueblo de Teguise, que nos encantó porque era muy tranquilo y tenía calles blancas súper bonitas.

Paseamos por el centro, entramos en algunas tiendas de recuerdos y compramos pulseras y imanes para nuestras familias.

Por la tarde vimos el atardecer desde Mirador del Río. Desde allí se veía toda la isla de La Graciosa y unas vistas increíbles del océano. Fue uno de nuestros sitios favoritos del viaje.

Estando por el pueblo, aprovechamos para probar comida típica canaria. Nos gustó mucho el pescado fresco a la plancha, y sobre todo la vieja, que es un pescado muy típico de las Islas Canarias.



De postre probamos el bienmesabe, un dulce típico canario hecho con almendra y miel, que estaba buenísimo.


Día 4: Jameos del Agua y vuelta a casa

El último día queríamos aprovechar al máximo antes de volver, así que fuimos a Jameos del Agua, un lugar creado por César Manrique dentro de una zona volcánica.

Nos gustó muchísimo porque mezclaba naturaleza con arte. Había cuevas, un lago interior y una piscina súper bonita. También vimos los pequeños cangrejos blancos que viven allí y que son muy famosos en Lanzarote.

Después fuimos a comer cerca de la costa y aprovechamos nuestras últimas horas para pasear y hacer las últimas fotos del viaje.

En resumen, este viaje a Lanzarote nos encantó porque vimos lugares muy diferentes a los que estamos acostumbradas, disfrutamos muchísimo de las playas y los paisajes volcánicos y nos lo pasamos genial las cinco juntas. Fue un viaje lleno de recuerdos, risas y momentos muy especiales que nunca vamos a olvidar.

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